jueves, 30 de junio de 2011

no es que mi corazón esté roto, es que ya no es el mismo.
Mis ojos están secos, ya no lloran,
pero quiero desahogarme de este peso que me controla.
Y quizás sea verdad, ya no sé qué creer,
quizá el amor no exista y me pregunto por qué creí en él.
Las promesas son mentiras, el silencio te escucha,
el tiempo nos olvida, la vida es una continua lucha.
El paisaje cambia porque no puedo pintarlo yo;
si sigo aquí es porque tengo un contrato con Dios.
Mis heridas no se sanan, pero sí se hacen más grandes.
¡Tú no me entiendes, cállate, mírame, dime que sientes!
Tú decides si quieres olvidarme o vivir con eso.
Confieso que no sigo siendo aquel aunque lo intento.
Te juro que pensé que tú podías ser mi vida
y no quiero pensar que me equivoqué como la mayoría.
y sé que mereces mucho más,
quizás me sienta así por nunca sabértelo dar.
Se empieza por perder la ilusión y luego la magia,
después va la esperanza hasta que ya no queda nada;

 

y sí, se que fue por mi culpa,
dejé de poner de mi parte y me callé como una puta.
Yo también cometo errores y estoy harta de pecar,
por mucho que me mueva siento estar en el mismo lugar.
¿Rectificar o no? He aquí la cuestión,
lo siento no sirvió de nada: el orgullo pudo al corazón.
Lo reconozco, los dos tuvimos fallos,
pero yo me acabé cansando del amor cuando sé que tú no.
Y lo peor es que sueño con recuperar esa vida,
que ya me arrebató tantísimo que ni te lo imaginas.
Y juré no mirar hacia atrás pero cada día lo hago,
sabes bien que es la primera vez que me arrepiento de algo.
Quiero cambiar, fui esa cobarde que se dio por vencida
y te aseguro que me odio y odio en lo que me he convertido,
solo soy uno más o ni siquiera eso.
Yo también sufro aunque no rezo a un dios solo me tengo a mí...

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